El nombre lo dice todo: Majadahonda era una majada, un lugar donde los pastores recogían el ganado, situada en una zona honda. La tradición cuenta que fueron pastores segovianos los que, hacia el siglo XIII, levantaron aquí las primeras cabañas, aunque los restos de un poblado romano-visigodo indican que la zona ya estuvo habitada antes.
Durante siglos fue una pequeña aldea agrícola dependiente de Madrid. Sufrió guerras, epidemias y malas cosechas, quedó arrasada en la Guerra Civil y fue reconstruida en los años cuarenta. Desde los años sesenta no ha parado de crecer hasta convertirse en una de las ciudades más importantes del noroeste de Madrid.
El escudo
Tiene la corona real porque Majadahonda fue lugar de realengo. En un cuartel aparecen una oveja, un redil y la sierra de Guadarrama, en recuerdo de su origen ganadero; en otro, un racimo de uvas por las antiguas viñas; y abajo, el castillo de Almenara.
Gentilicio y hermanamientos
Los vecinos son majariegos y majariegas. Majadahonda está hermanada con Ferencváros, el distrito IX de Budapest (de ahí el parque de Ferencvaros), y con Clamart, en Francia.